Las nuevas exigencias de la Unión Europea para exportar Cacao y Café

En los últimos años he visto cómo los requisitos para exportar han dejado de limitarse únicamente a temas de calidad, precio o capacidad productiva. Hoy, los mercados internacionales están mirando con mucha más atención el origen de los productos, la trazabilidad de las materias primas y el impacto ambiental de las cadenas de suministro.

Uno de los cambios más importantes viene de la Unión Europea, con la implementación del Reglamento Europeo sobre Productos Libres de Deforestación, conocido como EUDR. Esta regulación exige que, desde el 30 de diciembre de 2026, ciertos productos que ingresen, se comercialicen o se exporten desde la Unión Europea puedan demostrar que son libres de deforestación. Entre los productos cubiertos se encuentran cacao, café, soya, aceite de palma, caucho, madera, ganado bovino y algunos productos derivados.

Esto es especialmente relevante para países productores como Colombia, Ecuador, Perú y otros mercados de Latinoamérica, donde muchos exportadores trabajan con productos agrícolas que hacen parte directa de esta regulación. En la práctica, ya no será suficiente decir que un producto es sostenible o que proviene de una zona responsable; será necesario contar con información verificable que respalde su origen.

Desde mi experiencia acompañando empresas en procesos de internacionalización, este tipo de exigencias suele generar preocupación al comienzo, pero también representa una oportunidad. Las empresas que se preparen con tiempo podrán organizar mejor su información, fortalecer la relación con sus proveedores y responder con mayor seguridad a las solicitudes de sus compradores internacionales.

La Unión Europea espera que las empresas puedan demostrar, entre otros aspectos, que los productos son libres de deforestación y que fueron producidos conforme a la legislación aplicable en el país de origen. Aunque muchas obligaciones formales recaen sobre los operadores europeos, los exportadores fuera de la Unión Europea pueden ser requeridos para entregar información sobre el lugar donde los productos fueron cultivados, cosechados o producidos.

En productos como el cacao y el café, esto puede implicar recopilar coordenadas de las fincas, documentos de trazabilidad, información de proveedores, registros de compra y evidencia que permita conectar cada lote exportado con su origen real. Por eso, no se trata únicamente de cumplir con un nuevo requisito documental, sino de construir una cadena de suministro más clara, organizada y defendible ante compradores internacionales.

Como exportadores, es importante prepararse desde ahora. Mi recomendación es comenzar por identificar qué productos del portafolio podrían estar dentro del alcance de esta regulación, revisar de dónde provienen las materias primas, organizar la información de los proveedores y establecer un sistema interno que permita responder rápidamente cuando un comprador europeo solicite soportes.

Estas nuevas exigencias no deben verse únicamente como una barrera. En muchos casos, pueden convertirse en una ventaja competitiva. Una empresa que demuestra trazabilidad, orden documental y capacidad de cumplimiento transmite confianza, y esa confianza es cada vez más valiosa en los mercados internacionales.

Exportar ya no es solo vender fuera del país. Exportar implica entender las reglas del mercado destino, anticiparse a los cambios regulatorios y preparar a la empresa para competir con seriedad. La Unión Europea está marcando una tendencia que probablemente veremos replicarse en otros mercados: productos con origen verificable, cadenas de suministro transparentes y empresas capaces de demostrar lo que declaran.

Por eso, el mejor momento para prepararse no es cuando el comprador lo exija, sino antes. Las empresas que comiencen hoy a organizar su trazabilidad estarán en una mejor posición para mantener sus clientes, acceder a nuevas oportunidades y responder con seguridad frente a las nuevas exigencias del comercio internacional.

Cotiza tu registro FDA

¿Dudas?

 🟢 Online